Conversaciones sobre el futuro. Arquitectura y sociedad.

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En las sesiones organizadas en abril de 2013 por la Cátedra Pedro Poveda en Madrid y bajo el título «Esperanzas y Desesperanzas de la Sociedad actual»[1], se plantearon algunos de los retos a los que se enfrenta la sociedad contemporánea, aceptando que ésta no sólo se halla en crisis sino que se encuentra en un cambio de ciclo o de coordenadas; se reconocían soluciones actuales y se exploraban alternativas futuras, con el objetivo de hacer surgir y llevar a la práctica valores emergentes existentes hoy como la justicia social, el papel de la mujer, la cultura de la paz o la ecología.

Si reconocemos como afirmó Jürgen Habermas[2], que nos encontramos ante el “descarrilamiento de la civilización”, también podemos admitir que es posible re-utilizar las máquinas y las vías en las que se ha producido el anotado incidente. Debemos preguntarnos, entonces y en el contexto descrito, hacia dónde dirigirnos ahora y con qué maquinaria contar; pues bien, la arquitectura debería ser uno de los componentes de la maquinaria de ese nuevo tren.

Arquitectura y Sociedad

No hay una piedra puesta por la mano del hombre en el centro de sus ciudades, que no exprima una idea, que no represente una letra en el alfabeto de la civilización.
— Manuel de Araujo Porto-Alegre, 1908

Escogemos esta romántica definición de arquitectura por ser ésta un arte que debe tener en consideración la tierra en la que se realiza y por ser, además, una proyección del hombre en el mundo y un espejo de la sociedad que la produce
—que refleja nuestros valores y nuestras prioridades y que debe revisar con ilusión de futuro las superposiciones de arquitectura, sociedad y naturaleza, como si se tratara de una tela de araña tejida en el espacio—. La relación entre la arquitectura y la sociedad es el espacio público, que es el lugar de encuentros e intercambio. Así, el valor de lo comunitario, la dignidad de las personas y su afán de superación, la defensa de los recursos medioambientales, sentir que se forma parte de la naturaleza y humanizar la vivencia del tiempo, son valores y actitudes por las que la arquitectura se convierte en un servicio colectivo.

La realidad en la que nos encontramos es compleja pero compatible con la mirada singular de cada ser humano: la otredad[3]. Uno descubre la otredad al viajar; entonces, podemos descubrir las singularidades del otro, la generosidad de la arquitectura de otros lugares, el silencio de la arquitectura que se niega a ser mercantilizada o la preocupación de tantas otras áreas del conocimiento que trabajan en resolver los problemas que a veces creemos exclusivos de nuestra vocación de arquitectos. En esa diversidad de formación, en lo cambiante de los tiempos, en las incertidumbres de nuestra sociedad, uno re-descubre el compromiso de la arquitectura con la sociedad.

«Sociedad y Utopía» realiza un número monográfico en torno a la Arquitectura que ofrece un posible panorama, con un enfoque positivo y en clave humanística, de las múltiples imbricaciones que pueden darse entre la sociedad y la arquitectura; así como el enriquecimiento mutuo que esto desencadena. La reflexión que proponemos a continuación, trata de acercar miradas diversas a través de unas conversaciones sobre el futuro de la arquitectura desde la perspectiva de su relación con la sociedad como valor expectante.

Conversaciones sobre el futuro

Para asomarnos al panorama acotado, primero reflexionaremos sobre la diversidad humana y la respuesta arquitectónica a esta riqueza. La arquitectura debería pensar siempre en el lugar donde se instala y en los usuarios que la habitan; y precisamente iniciamos el primer bloque del dossier con una pregunta que se acerca a esta reflexión ¿diversidad de culturas o mundos-de-vida, implica y exige diversidad en arquitectura? El primer artículo es fruto de un diálogo intergeneracional de regiones lejanas entre un grupo de estudiantes de arquitectura de último curso y el sociólogo Alejandro Moreno, salesiano y residente en Caracas desde hace más de veinte años. Juntos dan una primera respuesta a la pregunta planteada que trata de acercarse al equilibrio entre el espacio y sus moradores diversos. Esta proximidad a la otredad es clave en la contemporaneidad y protagoniza también los tres siguientes textos, en los que cuatro arquitectos nos relatan sus experiencias personales dispersas geográficamente y desde diferentes perspectivas —la del agente social, la del viajero y la del cooperante—.

Trataremos de entender, en segundo lugar, la complejidad del fenómeno ciudad, en el que —según el Banco Mundial— vivirá el 50% de la población mundial[4] en 2020 y el 90% en 2050[5] ¿cómo será esa ciudad de la que hablamos? Admitiendo que la urbe es una gran obra de arquitectura y un soporte para las relaciones humanas, proseguiremos este acercamiento de la arquitectura y la sociedad; valorando estrategias que, desde diferentes disciplinas, buscan reinventar la metrópoli y su relación con los espacios sociales; siempre a favor del ser humano. Profundizaremos en el protagonismo del espacio público ligado a las infraestructuras, la memoria colectiva y el paso del tiempo. De nuevo y para finalizar con este apartado, un par de estudiantes dialogará con otra disciplina aparentemente ajena a la arquitectura, el cine y con Adrián Ortiz, director mexicano de la cinta «Elevador», quien narró en el documental apuntado la evolución de los espacios comunes del multifamiliar Presidente Miguel Alemán, México, a lo largo de más de sesenta años y a través de la mirada de los usuarios de este primer condominio latinoamericano.

En el tercer bloque del dossier, ofreceremos diversas herramientas con las que enfrentarnos al futuro de la arquitectura: de la mano de los usuarios, dando respuesta al lugar, entendiendo la importancia del espacio público y, además, desde transversalidad de las buenas prácticas de otras muchas mentes pensantes. Esta experiencia novedosa y que, precisamente, da título a este dosier: «Conversaciones sobre el futuro. Arquitectura y Sociedad»[6]; ha tratado de profundizar en las conversaciones mantenidas entre profesionales de la arquitectura, la gestión cultural y el arte, la psicología o la política, y deducir de dichas conversaciones, futuras alianzas entre la arquitectura y las artes, la ecología, o la antropología.

Para finalizar el presente dossier, contamos con una doble lección que proviene de la academia: «Apunte sobre una visita: la Tourette-Firminy» que es un texto crítico, valiente y respetuoso sobre el papel del maestro Le Corbusier y « Ética y pedagogía del proyectar» un artículo en torno a la docencia universitaria que nos transmite un último y profundo mensaje para todos: Proyectar [el futuro] es decidir. Y es que nuestras decisiones [nuestro trabajo como arquitectos o como profesionales preocupados por el ser humano y el entorno en el que desarrolla su vida] son las que darán o no respuesta a algunas de las preocupaciones y los retos a los que nos enfrentamos en nuestro tiempo, tal y como nos reclama la sociedad contemporánea. «Sociedad y Utopía» inicia de esta manera una suerte de diálogo interdisciplinar llevado a la praxis, y de forma pionera, en el presente número de nuestra revista.

Aprovechamos estas líneas para reconocer la generosa aportación de los autores, al cooperar con sus reflexiones en torno al tema que aquí hemos planteado; y por supuesto agradecer la valiosa labor de todos y cada uno de los miembros del Comité Científico Evaluador, formado por destacados académicos de diversas latitudes, quienes se han implicado de manera espléndida en el dossier que aquí compartimos. Gracias a todos ellos, «Conversaciones sobre el futuro. Arquitectura y Sociedad» ha sido posible.

Siendo conscientes de lo limitado de un estudio que consiguiera dar un panorama aproximado de un tema extenso como el que hemos planteado, esperamos que las meditaciones aquí anotadas sean estudio de nuevos y futuros trabajos, pues, siguiendo el consejo de Ludwig Wittgenstein: «Escribir es la manera efectiva de poner el vagón derecho sobre los raíles»[7].

[1] «Esperanzas y desesperanzas en la sociedad actual» fue el tema abordado en una mesa redonda organizada por la Cátedra Pedro Poveda de la Universidad Pontificia de Salamanca, el pasado 18 de abril, en el campus de Madrid de dicha universidad.

[2] FERNANDEZ, Aurelio: ¿Hacia dónde camina Occidente? Pasado, presente y futuro de la cultura del siglo XX, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 2012

[3] Otredad. Se toma aquí la acepción de la otredad que tiene la antropología, ciencia que se encarga del estudio del otro cultural y que en su Teoría del otro como diverso entiende que hay que mirar a las otras culturas desde las otras culturas y no desde la propia.

[4] [consulta realizada el 10/10/2013]

[5] Se calcula que en 2050 podría haber treinta áreas metropolitanas en el mundo de 100.000.000 millones de habitantes. Para 2050, se prevé que la población mundial sea de 9.300 millones de personas y a finales de este siglo alcanzaría los 10.000 millones.

[6] Se toma prestado el lema “Conversaciones sobre el Futuro” de la campaña de 2013 para la personalización del Banco Sabadell en la que personajes conocidos dialogan sobre estos tiempos inciertos.

[7] Ibídem 2.

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