La magia de los objetos

“En aquel sitio había infinidad de minúsculas piezas de este mundo viviente y yo me entretenía contemplándolas, valiéndome de cristales de aumento o de mis manos para darles vueltas y verlas por todos los lados. Quemándome la piel con aquel aire bravo iba llenando un saco con pedruscos, animaluchos o fragmentos que, al final de la sesión, veía como esculturas a la sombra ya del arbolado o de algún peñasco de la ribera.”

No me perturbaban tanto las cualidades intrínsecas de los objetos hallados, sino su relación con el contexto, interesándome por reconstruir diálogos y acciones: esos pensamiento inmediatos e inmediatamente exteriorizados, activos, aquellos pensamientos y aquellas acciones separados por un instante porque, en esa inmediatez no hay fracturas. Me importaron esos modos de ver: remotos, analógicos y mágicos ¡Esa lúcida intuición!

A propósito de la lucidez, me pregunto por una mujer que conocí hace tiempo y después se marchó a México, creo que te hablé de ella, Leonora Carrington. Ella poseía una lucidez particular: estaba convencida de ser un caballo. Aquella lúcida visión era un elemento integrante del cuerpo de su pensamiento formal, expresando sus sueños y sus deseos en ese otro mundo que ella misma creaba sin saberlo ni quererlo.

La magia de aquellos objetos que encontré se hallaba en la sucesión de gestos recolectores. Yo no procuraba saber qué se haría después con ellos, asumiendo la traducción de aquellas verdades descubiertas; veía que los objetos sentían instantáneamente en sus formas la simplificación implícita en las cosas trazadas por la naturaleza. La vida, en definitiva, es un organismo del que formamos parte. Aquella magia de los objetos hallados me llevó a su propia verdad, que, como un niño que formula desde la inmediatez con la que ve la naturaleza la cual tiene el único propósito de encantar al que la contempla.

Me importa ese diálogo del objeto que encanta al descubridor y que lo disuelve en el mundo. Esa transferencia del sujeto al objeto fue la magia de aquel universo de objetos encontrados. En aquella infinidad de minúsculas piezas de este mundo viviente, en la gratuidad de aquel gesto, descubrí el aprender del hacer de manera absoluta que expresa una profunda verdad y una simplificación repleta de emotividad que es un trampolín hacia la libertad.

(Mara Sánchez Llorens en: Mutación poética. Naturaleza viva en los objetos de Ángel Ferrant, 1945-1950. Comisaria Clara Eslava)

Notas
Para la elaboración de este micro relato se han revisado algunos textos recolectados por la autora a lo largo de su trayectoria vital.
[1] Lina Bo Bardi, Pietre contro brillante, Folha de São Paulo, São Paulo, 1947
[1] Leonora Carrington (Lancashire, Inglaterra, 1917 – Ciudad de México, 25 de mayo de 2011) pintora, escultora y escritora surrealista. Ella se definió como «una persona como cualquier otra que ha descubierto en la vida simplemente lo que ha podido». En 1941 fue ingresada en una clínica psiquiátrica en Santander, huyó de allí a México donde vivió el resto de su vida.
Elene Poniatowska, Leonora, Seix Barral, Barcelona, 2011
[1] Lygia Clark, A propósito da magia do objeto, 1965 <www.lygiaclark.org.br/associacaoING.asp>
[1] Pietro María Bardi, A cultura figurativa da infância, Hábitat, 10, São Paulo, 1953.
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